Encontrar tu lugar en el mundo, no es fácil

Esta es la historia de Marybel y quiero compartirla con ustedes porque no están solos en la búsqueda de su lugar en el mundo, somos muchos los que hemos atravesado el limite, espero que la disfruten y los llene de fuerzas.

 

 

1er Síntoma... Estallido del volcán de emociones, la vida no puede seguir así.

 

Empecé el 2017 de brazos rendidos, como cuando has cargado las bolsas del supermercado por mucho rato, cuando por fin las sueltas tus brazos se sienten aliviados porque ya no tienen peso, pero están súper adoloridos como para tomar algo de peso denuevo.

Así me sentía cuando llegué a valparaíso, porque había decidido soltar todas mis bolsas de supermercado; vendí todas mis cosas, dejé la ciudad que había elegido hace 5 años y renuncié a mi trabajo. Estaba con los brazos rendidos; de varios meses de pena después de terminar una relación importante, tratando de vivir en Santiago con ese ritmo acelerado que ya no lograba seguir, aguantando un trabajo monótono y tóxico..

 

La razón para soltar, fue porque sentía todo me daba lo mismo, nada me motivaba, nada me interesaba, nada me conmovía y me sentía agotada; era tan grande el desinterés, que sentía que si me pasaba algo también me daba igual, sentía que perdía hasta el instinto de supervivencia.. Este pensamiento y sensación la verdad me asustó, porque siempre me apasiono por lo que hago y constantemente a lo largo de mi vida realizaba alguna acción social que aportara también a mi entorno, era la razón para haber sido activa participante de la iglesia católica de adolescente, voluntaria de Greenpeace después de salir de la universidad. Siempre tenía convicciones fuertes y claras que llenaban mi tiempo y corazón.

 

En ese momento lo más fácil era pensar que mi colapso era sólo por mi corazón roto, pero resulta que nunca en mi historial de veces que cambié de trabajo, porque me había aburrido de la rutina, había sentido el abismo que sentía en ese momento, porque esta vez no quería seguir buscando trabajo de diseñadora, sentía de hecho que odiaba enormemente mi profesión, simplemente por existir y formar más profesionales, que según yo, estaban todos trabajando en cualquier cosa o sin trabajo..

 

En mi profesión “formal” me cambié de trabajo 17 veces, en mis 10 años de experiencia laboral.. Y nunca tuve problema para conseguir un nuevo trabajo, cada vez que quería cambiarme, sólo hacía falta que lo deseara y ya lo tenía, antes de irme del anterior incluso, no pasaba ni un mes sin trabajo. Pero esta vez era diferente, ya no quería buscar, sentía que había dado vuelta la rueda completa, sentía que había probado todas las áreas del diseño buscando que de alguna forma pudieran llenarme de pasión y hacerme feliz por más de un par de meses o año... sentía con fuerza que ya no tenía nada más que hacer como diseñadora.

 

Y claro, pensar en empezar denuevo, buscar otro rumbo o simplemente detenerme a pensar en algo; parecía una súper locura, pero dentro de un proceso de introspección, lo primero que entendí fue que a veces es necesario parar.

 

Parar y mirar en el interior es tanto o más doloro que continuar en una vida vacía, pero el paso es necesario.

 

La pausa desde afuera sonaba y se veía bonita, algo así como vacaciones, pero en verdad no era para nada fácil enfrentar y asumir cara a cara que, en palabras sencillas, no sabía para donde iba mi micro… Sumergirme en la pena, quedarme quieta ahí para entender qué pasaba, es en verdad más difícil que seguir caminando como si nada pasara. Pero tomé la decisión de entrar a lo más profundo, porque quería entender qué me pasaba y quería por sobretodo que lo que fuera se acabara de verdad no se escondiera por un rato, no quería que en dos años más me sintiera más vacía y más triste de lo que estaba en ese momento, por no haberme detenido cuando podía y debía.

 

Y bueno caminando por todas mis sombras pude ver que mi colapso mental y emocional no eran sólo un corazón roto, había mucho más y que efectivamente necesitaba y debía darme esa pausa, era el momento, habían ahorros, tenía el amor de mi madre dispuesta a acompañarme y no había responsabilidades que me detuvieran a darme ese espacio, tenía la bendición/oportunidad/beneficio/posibilidad/maravillosa alineación universal, de darme el tiempo de pensar antes de levantarme, después de haberme caído o de hacer otra compra de supermercado..

 

 

 

Ahora debía averiguar cómo trabajar con niños, pues mi formación profesional no tenía nada que ver con eso, y apareció una invitación para certificarme como Líder de Yoga de la Risa, que era para tres meses más, pero me inscribí igual, cuando me llega el formato de inscripción me llenaron de preguntas antes de permitirme reservar el cupo, y entre esas preguntas me dicen “para qué quieres hacer esto?” (hoy parece todo tan obvio y unido que me da risa, pero en el momento, la verdad no me pareció tanto) bueno al pensar la respuesta fue “para hacer yoga de la risa a niños”  y ahí se encendió mi ampolleta, mi nuevo rumbo era ser instructora de Yoga para niños.

 

 

 

Ya en mi tercer módulo de formación para yoga Kids, llegó la fecha para certificarme como líder de Yoga de la Risa, a esa altura sentía que no tenía tanto sentido, pero para no escuchar a mi ego, seguí con lo que había decidido hace tres meses y fui igual, claro creyendo que me darían herramientas y juegos para reir, que complementaría con el otro yoga, pero en realidad fue mucho más que eso..fue un hermoso viaje a mi infancia. Porque para reír con los demás y re-significar la risa debemos volvernos niñ@s, sin prejuicios, reír por reír, simplemente porque nos hace bien. Parecía una broma del destino como todo tenía absoluto sentido con lo que yo venía viviendo desde principio de año, con las decisiones que había tomado, ver como toda la información se unía y parecía que siempre estuvo ahí, como un mapa que tenía que encontrar. Todo finalmente apuntaba a mi infancia y que a pesar que me formaba porque quería hacer feliz a los NNA (niños, niñas y adolescentes) y formarlos para que sean adultos amorosos con este planeta y su entorno, en verdad en todo el camino la que iba sanando era yo y mi pequeña yo interior.

 

Hoy...

 

Empecé el 2017 con los brazos cansados de ser Diseñadora; con una historia de infancia herida; con una mamá distante; sin entender porqué mis relaciones colapsaban y hoy empiezo el 2018 con mis brazos ejercitándose constantemente para recibir todo lo nuevo que llega cada día, incorporé el diseño a mi nuevo rumbo como una bella herramienta para mirar el mundo, descubrí mi voluntad para vivir la disciplina; sigo sanando los recuerdos de infancia con lo que aprendo y por sobretodo con el amor incondicional de mi madre, que me dio un lugar en su casa, en su abrazo y en su corazón, porque el 2017 sentí que volví a nacer, en mi nuevo rumbo y volví a nacer en los brazos y el amor de mi mamá.

Volví a encontrarme enamorada y queriendo construir desde donde mi guata vibre con alegría. Encontré mi lugar en mi familia, en mi trabajo y en el corazón.

Contacto: yogamarybel@gmail.com

Facebook: @yogamryposa

 

 

Comparte en Facebook
Please reload

Entradas destacadas

¿Qué es un orgón u orgonita?

November 19, 2018

1/10
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags
Please reload

Sígueme
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • fabiolacuevastarot
  • Blanco Icono de YouTube
  • @fabiolacuevastarot
  • Fabiola Cuevas Tarot
  • Pinterest - círculo blanco

DESCARGA TU eBOOK GRATIS!

Tarot Etico

SERVICIOS

CONECTEMOS

© 2018 by Power Design Italia. Self Management Concept